Post actualizado en marzo de 2026.
Si tienes un piso alquilado, declarar los ingresos del arrendamiento no significa tributar por todo lo que cobras. En la práctica, existen varios gastos deducibles del alquiler por el alquiler de una vivienda que pueden ayudarte a reducir la factura fiscal si eres propietario, siempre que estén bien justificados y vinculados al inmueble arrendado.
En este punto, contar con una visión clara del alquiler es clave. Por eso, desde el inicio conviene entender bien cómo encajan los gastos deducibles del alquiler dentro de la rentabilidad real de una vivienda arrendada: no solo importa cuánto ingresas, sino cuánto puedes descontar legalmente en tu declaración.
Además, aunque el foco principal de esta guía está en el arrendador, también voy a explicarte qué ocurre con el inquilino, porque muchas búsquedas sobre gastos deducibles alquiler vivienda mezclan ambas situaciones y generan bastante confusión. La deducción estatal del arrendatario ya no funciona como antes: desde el 1 de enero de 2015 quedó suprimida con carácter general y solo se mantiene en régimen transitorio para contratos anteriores que cumplan los requisitos exigidos por la Agencia Tributaria.
Gastos deducibles del alquiler de una vivienda para el propietario
Si alquilas una vivienda y declaras esos ingresos como rendimientos del capital inmobiliario, puedes restar los gastos necesarios para obtenerlos. Esa es la idea clave: no se trata de deducir cualquier desembolso, sino aquellos que tengan una relación real con el arrendamiento.
Intereses de la hipoteca y otros gastos de financiación
Uno de los gastos más conocidos es el de los intereses de capitales ajenos invertidos en la adquisición o mejora del inmueble, junto con otros gastos de financiación vinculados. Aquí conviene hacer una precisión importante: lo deducible no es la cuota completa de la hipoteca, sino la parte correspondiente a intereses y determinados gastos asociados, no la amortización del principal.
Esto es especialmente relevante porque muchos propietarios creen que pueden deducirse toda la mensualidad del préstamo, y no es así. Si no separas bien principal e intereses, es fácil equivocarse al calcular la rentabilidad neta del alquiler.
Reparaciones y conservación
También pueden deducirse los gastos de reparación y conservación del inmueble, como pintar la vivienda, arreglar una instalación averiada o sustituir elementos deteriorados. Lo importante es que no se trate de una mejora, sino de una actuación destinada a mantener la vivienda en buen estado. Si la obra sirve para mantener o reponer un elemento que ya existía, normalmente estaremos ante reparación o conservación. Si, en cambio, lo que haces aumenta el valor del inmueble, amplía sus prestaciones o incorpora algo nuevo, ya hablamos de mejora y el tratamiento fiscal cambia.
Además, la ley fija un límite importante: la suma de los intereses y de los gastos de reparación y conservación no puede exceder, para cada inmueble, de los rendimientos íntegros obtenidos en ese ejercicio. El exceso puede trasladarse a los cuatro años siguientes.
Suministros, seguros e impuestos
Si el arrendador asume el pago de suministros como luz, agua o gas, también podrá deducirlos. Lo mismo ocurre con determinados seguros vinculados a la vivienda alquilada y con tributos como el IBI o algunas tasas municipales.
Honorarios profesionales
Los gastos derivados de la gestión del alquiler también pueden ser deducibles. Aquí entrarían, por ejemplo, los honorarios de una agencia inmobiliaria, la administración del inmueble o determinados servicios profesionales relacionados con el arrendamiento.
Amortización de la vivienda
La amortización del inmueble también puede deducirse. De forma general, la ley permite deducir la amortización del inmueble cuando responda a su depreciación efectiva. En el caso de la vivienda, se entiende cumplido ese requisito si no excede del 3 % sobre el mayor de estos dos valores: el coste de adquisición satisfecho o el valor catastral, sin incluir el valor del suelo.
Esto significa que no debes aplicar el 3 % sobre el precio total sin más. Hay que excluir la parte correspondiente al suelo, porque el suelo no se amortiza.
Qué reducción puede aplicar el propietario sobre el rendimiento neto

En los arrendamientos de vivienda, el rendimiento neto positivo puede reducirse en distintos porcentajes según el supuesto: 90 %, 70 %, 60 % o 50 %, siendo este último el general cuando no se cumplen las condiciones reforzadas previstas en la norma.
De forma resumida:
- el 50 % es la reducción general
- el 60 % puede aplicarse en determinados casos, por ejemplo cuando se hayan realizado obras de rehabilitación en los dos años anteriores
- el 70 % opera en algunos supuestos específicos, como ciertos alquileres en zonas tensionadas o vivienda protegida/asequible incentivada
- el 90 % queda reservado a casos muy concretos de nueva contratación con rebaja de renta en zona tensionada
Gastos deducibles del alquiler por el inquilino
Deducción estatal del inquilino
La deducción estatal por alquiler de vivienda habitual se suprimió con efectos desde el 1 de enero de 2015. Aun así, sigue existiendo un régimen transitorio para quienes firmaron el contrato antes de esa fecha, pagaron cantidades antes del 1 de enero de 2015 y ya tenían derecho a esa deducción en un período anterior. En esos casos, la deducción estatal es del 10,05 % de las cantidades satisfechas, siempre que la base imponible sea inferior a 24.107,20 euros anuales.
Por eso, cuando alguien busca gastos deducibles alquiler inquilino, lo correcto no es responder con un “sí” genérico, sino con un “depende”. A nivel estatal, la mayoría de inquilinos ya no puede aplicar esa deducción.
Deducciones autonómicas del inquilino
Otra cosa distinta son las deducciones autonómicas. Cada comunidad autónoma puede establecer sus propios beneficios fiscales por alquiler de vivienda habitual, con requisitos concretos de edad, renta, situación familiar, municipio o importe del alquiler. La propia Agencia Tributaria recopila estas deducciones autonómicas en sus manuales de campaña. En este punto, es importante que el inquilino consulte los datos de su comunidad autónoma concreta.
Qué documentación debes guardar para aplicar bien los gastos deducibles
Aquí es donde suele marcarse la diferencia entre una deducción defendible y un problema con Hacienda.
Para sostener correctamente los gastos deducibles del alquiler de una vivienda, conviene conservar:
- facturas completas
- justificantes de pago
- recibos de impuestos y seguros
- contrato de arrendamiento
- inventario, si la vivienda se alquila amueblada
- documentación que acredite que el inmueble estuvo o iba a estar efectivamente destinado al alquiler
Errores frecuentes al declarar los gastos deducibles del alquiler
Uno de los fallos más comunes es mezclar reparación con mejora. Otro, deducirse toda la hipoteca en lugar de solo los intereses y gastos financieros admitidos. También es frecuente aplicar mal la amortización, olvidando excluir el valor del suelo. Y, por supuesto, sigue siendo habitual mencionar de forma automática la reducción del 60 % sin atender a la regulación vigente.
Si tienes dudas sobre la rentabilidad real de una vivienda arrendada, también te recomiendo revisar esta guía sobre vender piso alquilado, porque en muchos casos la fiscalidad del alquiler, el estado del contrato y la estrategia de salida del inmueble están mucho más conectados de lo que parece.
Conclusión
Los gastos deducibles del alquiler son una herramienta real para mejorar la rentabilidad neta del propietario, pero solo funcionan bien cuando se entienden y se documentan correctamente. No basta con saber que existen: hay que distinguir qué es gasto deducible, qué es amortización, qué entra como reparación, qué se considera mejora y qué reducción puede aplicarse en cada caso.
En paralelo, el inquilino también puede tener derecho a beneficios fiscales, pero ya no de forma general a nivel estatal, sino sobre todo a través del régimen transitorio y de las deducciones autonómicas.
Si el objetivo es sacar el máximo partido a una vivienda alquilada, la clave no está solo en cobrar una renta mensual, sino en entender de verdad qué rentabilidad te deja el inmueble después de impuestos.
¿Qué gastos deducibles del alquiler puede aplicar un propietario?
Puede deducir, entre otros, intereses de financiación, reparaciones, seguros, tributos, suministros si los paga él, honorarios profesionales y amortización.
¿Se puede deducir toda la hipoteca de una vivienda alquilada?
No. Solo son deducibles los intereses y determinados gastos de financiación, no el total de la cuota.
¿Pintar un piso alquilado desgrava?
Sí, normalmente puede considerarse un gasto de reparación o conservación, siempre que no suponga una mejora del inmueble.
¿El inquilino puede deducirse el alquiler?
Solo en algunos casos: por régimen transitorio estatal o por deducciones autonómicas.
